miércoles, 4 de febrero de 2009


Ayer tuve la suerte de vivir una experiencia que me llenó de admiración. Un atardecer desde el avión. Un pensamiento ocupó mi mente: me puedo morir en éste momento.. nunca me había pasado en momentos de éxtasis, la idea de morirme me ha llegado cuando la vida se me torna bastante pesada. Me gustó, me gustó la sensación de no necesitar nada, de no pedirle nada más a la vida, de estar llena, plena, satisfecha. Se acabó el momento y todo se llenó de oscuridad, el avión se empezó a mover y el pensamiento de plenitud, la posibilidad de morir, se esfumaron...

3 comentarios:

Hummingbird dijo...

Qué lindo momento!!!! Cierro los ojos e intento imaginar los colores, las formas, los rayos del sol pintando todo de naranja (¿o de rojo, o de morado, o de amarillo?)
Sí, esos momentos en los que el tiempo se detiene y la percepción de tí y del mundo cambia son hermosos.
Yo he tenido varios, y los que vienen pronto a mi mente son del viaje que hice con mi marido a Italia. Recuerdo que me quedé sin aire al estar parada frente al Coliseo Romano, tomada de su mano.
O en San Gimignano, un hermoso pueblo rodeado de una enorme muralla, y al fondo la Toscana.
Mis sobrinos me han dado muchos momentos de esos también.

Te deseo muchos, muchos momentos de esos.

Marciana dijo...

Si, conozco la sorpresa del cielo, la del mar que de pronto parece inmenso, la de una catarata que nos muestra lo pequeños que somos...si, es una experiencia de vida y muerte. Te leo y me parece exacto, he estado ahí y puedo imaginarte ahí, me gusta saberte maravillándote en esos instantes, aún cuando la muerte se hace presente, aún cuando la vida parece pesada, y me gusta porque eso me habla de tus ojos, de tu consciencia, de tu mirada y de la posibilidad de abandonarte a ella... me habla de una más de tus bellas formas.

Claire dijo...

Esta sensación de plenitud creo que ocurre pocas veces amiga. me llena de alegría sentirte así: completa, plena, en paz contigo misma.