miércoles, 18 de febrero de 2009


Sólo por quedarme un poco más permitiendo que la mirada del otro entre en mi, sólo con permitir sentir el impacto de esas miradas, sólo por atreverme a hacer algo diferente, sólo por dejarme vulnerable, avergonzada, sólo así, mi muralla empieza a cuartearse. ¡Bienaventurados los cuarteados porque dejan pasar la luz¡¡

1 comentario:

Hummingbird dijo...

Una muralla cuarteada tiene su historia. Cada ladrillo fue puesto ahí por una buena razón, alguien decidió construirla para algo, y sus cuarteaduras hablan del riesgo que corre quien decide mostrarse a las inclemencias del tiempo y de la vida.
Una muralla cuarteada habla de su capacidad de moverse, acomodarse, dejarse impactar, y seguir de pie.