jueves, 25 de diciembre de 2008


Ayer a mediodía me invadió un sentimiento de nostalgia, de enojo, de victimez... mil pensamientos negativos llenaban mi mente. Llena de frustración y lágrimas contenidas me dormí toda la tarde. Al despertar y ver a mis hijos, decidí cambiar de actitud, estar, ver lo que sí hay, lo que sí me dan y mágicamente mi sensación cambió, me sentí más flexible, con más energía. Y así transcurió mi Navidad, con una actitud de compartir, de hacer que mi familia estuviera unida, contenta y aportando mucho para que esto sucediera. Me impresioné que la ausencia de mi abuela la recordamos brindando por ella, que el que no fuera mi hermana con sus hijos tampoco nos empaño ni un segundo de nuestra divertida cena. Hoy me despierto con una sensación diferente, creyendo profundamente que la vida es sabia, que me pone situaciones para aprender, para crecer, para soltar. FELICIDADES¡¡¡

3 comentarios:

Claire dijo...

Veo que esta vez hiciste algo distinto amiga y no te quedaste en tu función hoyo...Felicidades!!

Marciana dijo...

Metida de lleno en la función hoyo o buscando la manera de darle la vuelta, aquí estoy, de tropezon en tropezón y esquivando a veces la caída, acompañandote, abrazándote y leyéndote con amor, con mucho amor.

Hummingbird dijo...

Varias veces he sido testigo de cómo tus ojos se iluminan cuando tus hijos aparecen, o cuando basta nombrarlos. Sin duda, despertar y encontrarte con ellos es una invitación para llenarte de energía.
Salud por tu abuelita!
Buen viaje!
Feliz Fin de Año!
Feliz 2009, para tí y tu familia!