
Cuando siento que nada ni nadie me llena, me siento voraz, me doy miedo. Sé que aceptándome así, quedándome en el vacío, sería lo mejor. Sin embargo, a ratos no puedo, necesito, anhelo y a la vez, si toco mi realidad, me doy cuenta de que estoy bien, que no quiero otra cosa.....
2 comentarios:
Que difícil es tocar el vacío, creo que cunado estamos de voraces, lo que toca es eso precisamente: sentir el vacío y aprender que los demás no tienen por qué llenarnos o no pueden simplemente. Me cuesta trabajo comprenderlo, pero creo que así es.
Tocar el vacío y permanecer ahí es un acto de valor que no siempre es posible sostener, sin duda creo que es el camino a la creatividad, al crecimiento, a la completud...pero como tu, no siempre lo logro, a ratos es más fácil salir corriendo y vorazmente buscar arrancarle a la vida eso que creemos nos falta. El problema es que cuando la voracidad gana el vacío se precipita, se hace más hondo, más viejo, más largo. Como en las arenas movedizas, buscando salir parece que nos hundimos más.. respirar profundo y movernos poco parece ser la única forma de no sólo sobrevivir, sino lograr volver a vivir.
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