
Dejo de fumar, de evadirme, de distraerme.. me doy cuenta de un sentimiento que predomina.. MIEDO, miedo a sentir, miedo al futuro, miedo a la violencia, miedo al cambio... me siento observadora de mi nueva sensibilidad, me da miedo volver a enfermarme, a la vez vuelvo a cuidarme la salud, voy al doctor, hago ejercicio. Noto que tengo miedo a ser tragada por la gente, me aislo un poco, salgo... solo observando....
3 comentarios:
Cuantas cosas suceden con "sólo"observar, creo que detener por un momento el paso y dedicarte a tí, es lo que estás necesitando.
Creo que frente al miedo, toca observarlo, aceptarlo, y seguirte cuidando.
Con miedo, sin él, con cigarro o sin él, cuidando tu salud o no, te quiero.
Dejar de fumar: que valor, que miedo! Pero sabes, yo tengo una fe particular en el miedo, digo que es mi aliado, mi sombra, no conozco la vida sin su respiración sobre mi espalda y de tanto tenerlo cerca he aprendido que no me paraliza, me impulsa; que no me debilita, me llena de fuerza, una fuerza que empuja, que no me deja detenerme o caerme, que me obliga a seguir, a levantarme una y otra vez, tantas como haga falta. El miedo protege, cuida y nos hace movernos, aprender a cuidarnos, así es que no se me ocurre más que invitarte a agarrarte de él, a confiar en él...
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