Cuantas veces te he robado la fuerza, cuántas veces me parezco a ti. Bravo en la profundidad, con corrientes que me jalan y arrastran para todos lados. Cuántas veces mirando sin meterme en tus aguas, cuántas otras dejándome llevar. Cuántas divertida, cuántas nostálgica. Cambiante día a día. A veces lamiendo la arena para transformar su forma. Otras tranquila, mansa. Siento miedo, me salgo. Me siento segura, puedo estar en mí....sábado, 9 de agosto de 2008
Cuantas veces te he robado la fuerza, cuántas veces me parezco a ti. Bravo en la profundidad, con corrientes que me jalan y arrastran para todos lados. Cuántas veces mirando sin meterme en tus aguas, cuántas otras dejándome llevar. Cuántas divertida, cuántas nostálgica. Cambiante día a día. A veces lamiendo la arena para transformar su forma. Otras tranquila, mansa. Siento miedo, me salgo. Me siento segura, puedo estar en mí....
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3 comentarios:
¡Que linda analogía entre tú y el mar! Debe haber algo en la naturaleza con lo que me identifique, creo que es con la nieve. Me encanta su paz y su fuerza al mismo tiempo. Sigo en la dualidad.
No sé si yo me identifico con el mar, se en cambio que en el mar me siento libre, que el movimiento de sus olas me abraza, que su inmensidad me da esperanza, que su fuerza me impone y me acoge...que es el lugar en el que me parece que viven todas las palabras tragadas...quizá de ahí su fuerza: de las historias, los tiempos, los mundos. Si pudiera elegir en dónde vivir, sin duda lo haría frente al mar...ahí los dolores se calman.
Me encanta tu metáfora!
Y me gusta porque coincido con ella, te pareces al mar. Más allá de la profundidad, del vaivén, lo que encuentro en el mar, y en tí, es una energía inagotable.
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