
Me debato entre ir a correr y fumarme un cigarro... Me despierta una llamada de saludo, de ver cómo está Vicente desde el otro lado del océano... Me viene a la mente la palabra ¨cuidado¨ ¿Qué tanto cuido y me cuido?. Creo que mis amigas me hicieron reflexionar hacerca de mi propio cuidado. A veces no me cuido nada, es más me arriesgo como si de una ruleta se tratara mi vida. No voy al doctor, fumo, tomo alcohol, esas cosas que internamente hay una vocesita que me está diciendo ¨cuídate¨y a la que no le hago caso. Sin embargo hay otras cosas que si hago por mí, ejercicio, buena alimentación, buen descanso, masajes, lecturas que me dejan algo, buenísimas amigas y un contacto con la naturaleza que me tranquiliza.
Eso lo tengo muy claro, ahora viene la parte difícil, la de cómo cuido al otro. Ha sido mi constante lucha, entre culpa, introyectos a veces egoísmo, a veces me voy al extremo... En fín, todo un tema para reflexionar... Cuando cuido al otro por amor, me quedo con una gran sensación de plenitud, paz y satisfacción personal. Cuando lo hago desde mi exigencia, mis deberías o por lo que pienso que el otro quiere de mi, entro en una zona minada, de frustración, enojo, en donde me olvido de mí. Me encantaría seguir mi propio instinto, aquél que cuida en la justa medida, que da y pide, aquél que es natural y espontáneo. No sé, lo que si sé es que después de haberme fumado mi segundo cigarro de la mañana, me voy a correr.....