
Ayer a mediodía me invadió un sentimiento de nostalgia, de enojo, de victimez... mil pensamientos negativos llenaban mi mente. Llena de frustración y lágrimas contenidas me dormí toda la tarde. Al despertar y ver a mis hijos, decidí cambiar de actitud, estar, ver lo que sí hay, lo que sí me dan y mágicamente mi sensación cambió, me sentí más flexible, con más energía. Y así transcurió mi Navidad, con una actitud de compartir, de hacer que mi familia estuviera unida, contenta y aportando mucho para que esto sucediera. Me impresioné que la ausencia de mi abuela la recordamos brindando por ella, que el que no fuera mi hermana con sus hijos tampoco nos empaño ni un segundo de nuestra divertida cena. Hoy me despierto con una sensación diferente, creyendo profundamente que la vida es sabia, que me pone situaciones para aprender, para crecer, para soltar. FELICIDADES¡¡¡



































